¿Qué preguntar y qué no a un periodista? El artículo de hoy trata de las preguntas prohibidas a un periodista que nunca deberías hacerle si quieres mantener una buena relación con él.

Siempre digo que en las redacciones lo que siempre falta es tiempo, por eso cuando levantamos el teléfono para hablar con los medios, tenemos muy pocos segundos para captar su interés. Para empezar, porque como cualquier tipo de llamada, suele interrumpir algún tipo de actividad y eso ya nos sitúa en una delgada línea de interés que puede sobrepasarse en cualquier momento.

Probablemente lo enganchemos (al o la periodista) en plena redacción, buscando fuentes para completar un tema, reunido, comunicando o documentándose (en el mejor de los casos). Quizá no haya llegado a la redacción porque ayer ‘cerró’ tarde.

Sea por teléfono, o sea a través de mail, hoy quiero compartir contigo que la relación que se establece desde las agencias de comunicación, los gabinetes de prensa o cualquier otro agente al mando de la comunicación corporativa de una marca, negocio o proyecto se construye con sentido común, transparencia, confianza y, sobre todo, empatía.

Sin embargo, hay frases que pueden hacer desconectar a tu interlocutor en 3, 2, 1… incluso hasta dejarte con la palabra en la boca.

Para empezar, déjame explicar por qué creo que la empatía es un ingrediente básico en esta relación: hay que conocer al interlocutor para articular mejor el mensaje.

¿Qué quiero decir? El periodista es una persona que realiza un determinado trabajo, a menudo bajo presión y con poco tiempo. Suele estar metido en 3.000 temas y recibir una media de 300 mails al día.

Con esta información, evidentemente aproximada pero veraz, quiero que te imagines cómo es su día a día para que cuando levantes el teléfono o envíes un mail, seas consciente de esa carencia de tiempo.

Por lo general, tú te currarás un súper mail con información de interés, bien estructurada y sin una falta de ortografía. Por el contrario, él o ella se limitará a responder con un ok. Si responde. Porque muchas veces no responde.

Vaya por delante que no es personal, es que responder a 300 mails (o haberlos leído) le quitaría tiempo de lo realmente urgente. Su trabajo: la redacción.

Dicho esto, pongamos que ya estáis en contacto. Has enviado un tema, una nota de prensa o algún tipo de propuesta con algún enfoque noticiable y ¡eureka! el periodista te ha contactado y pedido más información. ¡Ya lo tienes! Ahora solo te toca:

Evitar estas preguntas prohibidas a un periodista

1- ¿Puedes dejarme ver lo que vas a publicar?
Puede que sientas vértigo ante la idea de que un periodista vaya a escribir y publicar algo sobre tu libro o sobre ti y no puedas leerlo con antelación. Pero no, no lo puedes saber y no deberías ni preguntarlo. ¿Por qué? Es de sentido común.

¿Te imaginas que las 80 empresas, fuentes, autoridades o personajes que se mencionan en un medio en un día pidieran lo mismo al medio? Déjame ver… que no me fío mucho. Dejar leer un determinado contenido es dejar la puerta abierta a la edición, corrección, etc. El bucle de los cambios infinito.

Efectivamente… si eso sucediera sencillamente no habría noticias. Todo estaría en permanente revisión. Quítame esto, mejor ponme lo otro. Yo no quería decir esto en realidad, etc. Y eso… eso no es periodismo. Si quieres apostar por este sector (comunicación en medios) debes aceptar estas reglas del juego. Es lo que toca.

Si, por el contrario, quieres tener el control absoluto de la redacción, imagen, etc., entonces mejor contacta con el departamento comercial (publicidad) y deja hacer su trabajo al periodista.

2- ¿Puedes enviarme las preguntas que me vas a hacer?
Mmmmm. Pues mire usted, tampoco. Además, no hace falta alarmarse.

Escuchar o leer nos dará también el tono o estilo con el que el periodista conduce la conversión y que, a menudo, se trata de una conversación distendida en la que no gana el que más sabe sino el que mejor se hace entender.

3- Hola, ¿has recibido mi nota de prensa?
Es una de las frases más pronunciadas y odiadas en las redacciones. ¿En serio? Yo te doy la respuesta: sí, la han recibido. En el 99% de los casos, los mails se reciben. Otra cosa es que se lean. Pero respondiendo a tu pregunta: sí, claro. Recibir, se ha recibido.

Sinceramente, cuesta llegar a todo y cuesta responder cuando recibes a diario decenas de mails (recuerda la cantidad que te he comentado antes que recibe de media un periodista).

Recibir, se reciben. Leer, lo hará cuando pueda. Es más práctico seleccionar un buen asunto que no hacer una llamada estéril que lo único que puede provocar es que el periodista, que no tiene tiempo, termine por meternos en una lista negra.

Pero…,, ¿esto quiere decir que nunca se llama a la redacción? Se llama para buscar un feeling, un feedback (y repito, cuando sabemos que el contenido sí o sí encaja), pero no para obtener un respuesta cerrada del tipo: sí, la hemos recibido, o no, no la hemos recibido.

En definitiva, hablar con un periodista no es más que un ejercicio de empatía y sentido común, así que toma nota de las preguntas prohibidas a un periodista y haz el trabajo bien.


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